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VIII PASCUA DE MONSEÑOR FERNANDO ARIZTÍA

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Hoy 25 de Noviembre se conmemora el Octavo aniversario del Fallecimiento de Mons. Fernando Aristía Ruiz, Obispo Emérito de la diócesis de Copiapó. En la ciudad, desde hace un par de semanas se están llevando a cabo una serie de iniciativas en recuerdo de su legado en la Región de Atacama.

 

En nuestra Escuela, el recuerdo más patente fue realizado por el Proyecto de Integración Salesiano, a cargo del maestro Sergio Cortés, quienes confeccionaron dos murales con imágenes de “Don Fernando”, como cariñosamente le llamaban los fieles de Atacama a Mons. Ariztía, y frases que regaló en sus prédicas.

 

Además, en el Buenos Días de hoy el maestro Claudio Pacheco entregó su testimonio acerca de la cercanía que tenía Don Fernando con la Escuela y cuanto trabajó para que los Salesianos llegaran a la región.

 

BIOGRAFÍA

 

Fernando Ariztía Rúiz nació en la familia de Hernán Ariztía Bascuñan y Amelia Ruiz, el 27 de Mayo de 1925.

 

El 25 de mayo de 1967 fue elegido Obispo Titular de Timici y Obispo Auxiliar del cardenal Raúl Silva Henríquez, Arzobispo de Santiago, por el Papa Pablo VI. Como lema episcopal eligió la palabra de Cristo en castellano: Para que tengan Vida y la tengan en abundancia (Jn 10, 10).

 

En octubre de 1973 fue nombrado copresidente del Comité Pro Paz, organismo ecuménico creado para dar protección y acogida a los perseguidos por el régimen militar.

 

Cuando el Obispo Carlos Camus de la diócesis de Copiapó fue elegido Obispo de la Diócesis de Linares, en el año 1976, Pablo VI trasladó al Obispo Auxiliar de Santiago a Copiapó nombrándolo Administrador apostólico sede plena de la diócesis de Copiapó, el 14 de diciembre de 1976, y en este mismo mes tomó posesión de la diócesis.

 

A cumplir sus 75 años de edad presentó a la Santa Sede su renuncia a la diócesis, petición que fue aceptada. Cuando se le declaró su enfermedad incurable quiso volver a la diócesis de Copiapó, donde ejerció su misión de buen pastor durante 25 años, para morir en medio de los suyos. Allá puso su vida en las manos de su Creador el 25 de noviembre de 2003. Entre los suyos espera el día de la resurrección.

 

Tal fue el impacto del fallecimiento de Mons. Ariztía el 25 de noviembre de 2003, que el propio Presidente de la República, Ricardo Lagos Escobar, varios ministros de Estado y el Comandante en Jefe del Ejército de la época, cambiaron sus agendas y asistieron a su funeral en Copiapó. Más de cinco mil personas repletaron las calles de la capital regional para despedir al pastor de los pobres.

 

El último deseo de Don Fernando, fue dar una vuelta por la Plaza de Copiapó y que a su funeral llevaran alimentos para los pobres. Sus restos descansan en el mausoleo de la Catedral de Copiapó.

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